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Un plan improvisado , un viaje al lugar donde nace el cielo.

  • Foto del escritor: Alicia Pellegrini
    Alicia Pellegrini
  • 8 mar
  • 3 Min. de lectura

Las cosas menos pensadas son las que mejor salen. Sábado de asado , sol , terraza y el plan de compartir algo con amigos , nada mejor que un viaje .


Las ganas de visitar Bacalar y su famosa "laguna de los siete colores" , todo se concreta un rato más tarde. Boletos de avión y el hotel recomendado por una amiga .

Vuelo a Chetumal, Quintana Roo, hotel en medio de la selva maya, entre Chetumal y Bacalar. Solo vamos tres días , el hotel planifica todas las actividades y traslados.


Llegamos a Chetumal un viernes al mediodía , al rato ya estamos en el hotel, unos bungalows en medio del frondoso verde. Una comida y todo está listo para irnos a visitar las ruinas de Kohunlich en bicicletas . Puede haber mejor plan?



Un rato más tarde, ya estamos en la zona arqueológica, que fue un centro ceremonial y residencial, donde una vez estuvieron asentados los mayas, con sus majestuosas construcciones. Rodeadas de palmas de corozo y de las maravillosas ceibas, árbol sagrado para los indígenas y considerado el centro del universo para los mayas. El árbol conecta los tres niveles del cosmos: inframundo, el mundo terrenal y el supramundo o cielo.



El Templo de los Mascarones destaca entre las ruinas, con sus rostros estucados en color rojo.

Así como la cancha de pelota , siempre presente en las construcciones mayas.





Después de la visita todo es relax . Comida rica, alberca y paz . Los sonidos de la vegetación  y algún que otro animalito que nos hace compañía. La luna y las estrellas testigos de momentos de tranquilidad, donde la ciudad quedó lejos y solos con amigos, para disfrutar.


Al otro día hacemos un tour a la laguna de Bacalar . De agua dulce, con más de 60 kilómetros de extensión, alimentada por ríos subterráneos y cenotes, de agua cristalina. Hay presencia de estromatolitos, unas antiguas estructuras formadoras de arrecifes, que debido a su valor científico, es esencial protegerlos.







Visitamos el sur de la laguna, en kayak, entre manglares. Después de 45 minutos llegamos a una zona de poca profundidad, donde tomamos un baño de agua dulce . Lo transparente del agua, los tonos de azul, el fondo de arena blanca la hacen única.



Ya de regreso nos dirigimos al pueblo mágico de Bacalar, fundado por los mayas hacia el año de 415 D.C., con el nombre de Sian Ka'an Bakhalal. "Lugar donde nace el cielo rodeado de carrizos".






En maya nacimiento  del cielo , nada mejor para describir ese "Paraíso". El azul y celestes del agua se mezclan con el horizonte . 



La plaza con su Fuerte de San Felipe. Una fortaleza del Siglo XVIII, hoy museo, donde nos narran batallas en épocas de piratas. El contraste de la piedra gris de su construcción, con el agua, es maravilloso.

Cafecitos, bares, murales, vendedores de nieves, artesanos, rodean la plaza y se extienden bordeando la laguna. 



El Canal de los Piratas es otra de las atracciones de este pueblo, una zona de aguas bajas que conecta la laguna.


Más tarde, seguimos nuestro recorrido al Cenote Azul, en algunas zonas llega a tener más de 90 metros de profundidad, a cielo abierto, rodeado de vegetación.







Así terminamos el día, partimos de regreso al hotel. Cantando, un karaoke improvisado con Daniel , nuestro guía .



Al otro día, el regreso a la CDMX. Fue poco tiempo pero suficiente para desconectar, en un viaje que surgió de un plan improvisado entre amigos.


Lo menos pensado es lo que mejor sale SIEMPRE.

BACALAR y su agua CIELO, MARAVILLOSO.

1 comentario


Clara Noe
Clara Noe
09 mar

Hermoso escrito!!! Un resumen de un fin de semana maravilloso!!! Gracias!

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